Y si no te quedan motivos para querer volver
pues te los inventas.

Porque así es la vida y no puedes cambiarla.

martes, 22 de noviembre de 2011

You, Me, Us... No one really matters

"No soy la clase de chica que cambia de peinado cuando cambia de amor."
Es algo que vengo pensando mucho últimamente. Se me está haciendo muy complicado, pero es como siempre ha sido, y no merecería la pena que dejase, a estas alturas, de ser como debe.
Todo ha cambiado desde la última vez que supe quién era y qué quería. Nada demasiado repentino, más bien una evolución constante que hace que no me reconozca al mirarme al espejo, que no entienda mis palabras como mías, que no sienta mis actos como propios.

Yo, que estaba acostumbrada a contar con todo el tiempo del mundo, ahora me veo privada de él. Y es que o te apresuras o no llegas a tiempo, el trabajo no va a esperarte. Así fue como aprendí a no quedarme mirando al reloj.
No niego que pesa. Todos los días, en cada vacilación. Siempre que me preguntan cómo estoy, quién soy. Cómo, quién, cuándo, qué, muchachos? Si la vida ha cambiado tanto que ya ni tal nombre merece. Y también yo, por qué negarlo. Cuantas vueltas dí para llegar a donde estoy, y cuantas deben de quedarme todavía. Tantas fueron que ya ni sé quién soy, dónde estoy, qué quiero, a dónde voy.
(Bueno. Lo cierto es que una ligera idea si tengo. Tampoco dramaticemos.)
Se me han quedado palabras atascadas y puede que nunca encuentre el momento de pronunciarlas. Agradecimientos varios, disculpas. Cosas necesarias para cerrar capítulos de mi vida que no están bien abiertos. Que se me clavan en los dedos como astillas de madera y hacen que las heridas no cicatricen.
Pero vamos a ver,
¿cómo pretenden ustedes que yo pase página si nadie me enseñó como hacerlo?
Me acuerdo ahora de Paula, de Isabel Allende. Mil y una vueltas dí para comenzar ese libro, pero una vez que lo hice no pude parar. No voy a destriparos la novela, pero recuerdo cuando en un momento dado, obligan a Isabel a prometer que lo intentaría un sólo mes más. Que lo intentaría con todas sus fuerzas, pero que si pasado ese mes no había recibido resultado, dejaría la lucha.
Al final tuvo que dejarla.
Todos sabemos que Paula murió.

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